Restauración de la profundidad operativa en un tramo crítico de 12 km afectado por sedimentación masiva de arenas finas tras temporales invernales.
Acumulación de 280.000 m³ de sedimento limo-arenoso en el cauce principal, reduciendo el calado a 3,2 m e impidiendo el tránsito de buques de carga media. La tasa de sedimentación anual superaba en un 40 % la media histórica.
Modelización hidrodinámica 2D del tramo para identificar zonas de deposición preferente. Diseño de una campaña de dragado por succión con cortador (CSD) de 800 mm de diámetro, combinada con monitoreo continuo de turbidez.
Operación durante 47 días con una draga autopropulsada IHC Beaver 65. Se extrajeron 295.000 m³ de material, transportado mediante tubería flotante a una balsa de decantación ubicada a 3,5 km aguas abajo. Control de sólidos en suspensión cada 2 horas.
Calado restaurado a 6,8 m en todo el tramo. Volumen de lodo gestionado ecológicamente: el 70 % reutilizado como relleno en obras portuarias. Sin afección significativa a la flora acuática (monitoreo post-dragado confirmó recuperación en 6 semanas).
Levantamiento topográfico del lecho fluvial para identificar zonas críticas de sedimentación y calcular volúmenes de material a extraer.
Elección de draga de succión en marcha o de tolva, según la granulometría de la arena y la profundidad del canal.
Operación de bombeo hidráulico con cabezal cortador, succionando la mezcla de agua y sedimento hacia la cámara de carga.
Conducción del material dragado mediante tuberías flotantes o sumergidas hasta la zona de vertido controlado.
Tratamiento del lodo extraído para minimizar la turbidez y proteger la flora acuática, cumpliendo normativas ecológicas.
Nuevo perfil batimétrico de control para asegurar la profundidad de navegación y la estabilidad del canal.